NOTA: Se debe tener en cuenta que ésta es la última entrada. Por lo tanto, si se desea conocer la verdadera secuencia de este BLOG, habrá que acudir, primero, a las entradas más antiguas -la primera es del día 1 de septiembre de 2010. E-mail: balzuel@gmail.com
"Soy amiga y colega de Sísifo. Quiero expresar mi solidaridad con él y manifestar mi incredulidad ante sus notas en la oposición.
No entiendo cómo le han podido valorar de esa manera. He visto su programación y sus unidades didácticas, y considero que son el fruto de un trabajo meditado, cuidado, original y meticuloso. Doy fe de que ha sido un trabajo de mucho tiempo, renunciando en muchas ocasiones a disfrutar de su tiempo libre para dedicarlo a la preparación, no sólo de las oposiciones, sino de sus clases diarias. Es una persona seria y responsable con su trabajo, exigente con sus alumnos, pero también consigo mismo.
Es una lástima que un PROFESOR -que lo es- tenga que jugarse su futuro y su estima como profesional a una sola carta, despreciándose todo un bagaje anterior, toda una experiencia como buen docente.
Muchos de los que lo conocemos realmente confiábamos en que este sería su año: ése en que dejaría de estudiar esos apuntes y esquemas tan elaborados y bien estructurados; ese año en que, por fin, podría dedicarse en cuerpo y alma a sus alumnos, sin tener esa espada de Damocles otra vez cerniéndose sobre su cabeza; una vez más apartándolo del que debería ser su único centro de atención: sus alumnos.
Es una pena que este sistema de selección sean tan frío e inhumano, dejando de lado aptitudes, valores y capacidades que deberían considerarse como un “extra”, como ese algo más que hace especial a un profesor. ¿Y no es precisamente eso lo que se trata de valorar en unas oposiciones?.
Considero a Sísifo en términos generales una buena persona. Goza de un gran equilibrio personal y fortaleza emocional, algo imprescindible para dedicarse a la docencia actualmente. Tiene un exquisito dominio de la palabra, tanto escrita como hablada -algo que, supongo, sea también de valor en este trabajo. También considero interesante su sentido crítico, algo que debemos transmitir a nuestros alumnos, puesto que cada vez están más manipulados, en sentido negativo, por los medios de comunicación y por la falta de valores de la sociedad actual, en general. Conseguir que nuestros alumnos piensen es, sin duda, un “plus”.
Es una persona apasionada, sin duda. Esta característica tal vez le reporte algún que otro contratiempo y malentendido, pero también muchas satisfacciones. Al fin y al cabo, ¿no está hecho de pasión el Arte?. Y hablo de Arte en general, pues Sísifo es un apasionado no sólo de las Artes plásticas, sino de prácticamente todas: es un gran melómano (tiene una de las mayores y más interesantes colecciones de Música en Cantabria) y también le apasionan el cine, la literatura, la historia... Todo ello hace que en sus clases de Plástica le resulte muy fácil hacer ver a sus alumnos la conexión de todas las Artes entre sí, colaborando de esta manera a poner en acción en sus alumnos las consabidas “Competencias básicas”.
Todo esto y más, hacen de Sísifo, en mi humilde opinión, una persona CULTA, de grata conversación, de amplias miras, de trato afable, con sentido del humor (imprescindible para no perder el norte en la vida), con sentido crítico, con sentido estético (en Plástica y Dibujo absolutamente necesario), y además sabe ganarse a los alumnos con una mezcla de disciplina y amabilidad que no todos los docentes son capaces de lograr.
No puedo olvidar tampoco su dominio del inglés: fue uno de los interinos pioneros en ocupar una plaza bilingüe con absoluta solvencia.
Por todo ello considero a Sísifo Avejentado un PROFESOR absolutamente COMPETENTE. Me atrevería a calificarle de BRILLANTE, lo cual no me encaja con la valoración tan baja con que han puntuado su Programación y Unidades Didácticas. Doy fe también de su aplomo y seguridad en sí mismo, algo que supongo que, en unos exámenes de oposición, sea fácil de apreciar. Sísifo lleva años en la docencia y nunca ha tenido problemas en ese sentido, cuando todos sabemos de casos de profesores que, aún siendo veteranos, no logran nunca el respeto o aprecio de sus alumnos.
Desde luego que nadie es perfecto y, como a todo el mundo, podríamos sacarle defectos, pero si ponemos en la balanza defectos y virtudes para ser profesor, éstas últimas ganarían por mayoría.
Es una lástima y una pena que gente tan valiosa sea castigada de esa manera tan injusta".
Una profesora ex-interina. Una amiga. Alguien que realmente sabe quién es Sísifo Avejentado.
Te lo agradezco, no sabes cuánto... Que quede constancia aquí: ésta es, en líneas generales, la idea que de mí mismo está más próxima a lo que de mí mismo percibo. ¿Y qué quiero decir con esta afirmación tan presuntuosa y arrogante?: pues que no creo que se trate el mío de un problema de inseguridad (ya sabéis: la tópica imagen del opositor descompuesto y sudoroso), de subestima. No en absoluto. Ya no.
¡Pero algo se le debe escapar a mi panegirista!: ese "algo" terrible y nefasto que tantos Tribunales, con supremo ojo clínico, sí aciertan a ver en mí. Y ¡cuidado!: no insinúo que NO lo vean; sólo que su forma de mirarme, tal vez, está distorsionada por algún factor que sólo acierto a vislumbrar. En efecto: yo no "interpreto"; YO SOY. Es como si cierto tipo de HONESTIDAD resultase intolerable: una insolencia franca, de efectos eliminatorios automáticos.